Como vino se fue, pero aún nos quedan dos de los tres eclipses que podremos disfrutar en los próximos dos años, uno el 2 de agosto de 2027 que será total y visible en una pequeña franja del sur de España y el siguiente el 26 de enero de 2028; este último cubrirá buena parte del sur español, pero será anular, no total, terminando así el trío de eclipses que tocan la península y no se repetirán hasta el 2180.
Mi cámara es para astrofotografía y es monocroma, o sea B/N, así es que la tuve que teñir para darle una nota de color… pero nos servirá de recuerdo.
He visto muchas fotografías buenísimas por la red y también de compañeros de la Sociedad que han hecho preciosidades dignas de exposición, pero verlo en vivo y en directo es algo que no deja indiferente a nadie.
En Castrocalbón (León) tenía una duración de 1 minuto y 25 segundos y me fastidió mucho que en Asturias hubiese muchos sitios en los que no se vio, entre ellos Gijón.

Compañeros de la Sociedad Omega se quedaron para dar apoyo y retransmitirlo en vivo, sabiendo que las estadísticas meteorológicas en Asturias no ayudaban a que la meteorología fuera clemente un solo día por la tarde; sabemos que la meteo suele tener tendencia a hacer sol hasta las 7 de la tarde y después nublarse… Pero hicieron el esfuerzo de intentarlo y, junto a las múltiples charlas que dieron, haciendo hincapié en cómo verlo con seguridad, así como por qué ocurren, no pararon ni un día con jornadas, entrevistas en los medios, exposiciones informativas, apoyo al ayuntamiento y a todo aquel que llamaba solicitando información… en resumen, un gran trabajo que les dio mucho que hacer y debemos agradecérselo.
Santiago Gándara, Santiago Izquierdo, Paco Menéndez fueron los más involucrados, que no los únicos (en SAAOMEGA sabemos que fueron muchos de los socios los que ayudaron dentro de sus posibilidades).
Pero no está todo perdido: el próximo 2 de agosto hay otra oportunidad y se podrá intentar ver un eclipse total de nuevo. Si podéis ir a verlo, no dejéis de ir… cuando ocurra, comprenderéis por qué en la antigüedad veían en ellos la ira divina, monstruos hambrientos y peleas celestiales entre el Sol y la Luna. El oscurecimiento del día, la bajada de temperatura y el viento que se levanta casi en el momento de quedar el sol cubierto completamente ayudaban a estas creencias.
«El Sol desapareció del cielo, y una terrible oscuridad se extendió por doquier»
La Odisea de Homero, canto XX verso 351

Un Saludo y buenos cielos
AstroAstur