
La nebulosa Dumbbell, también conocida como Messier 27, es una nebulosa planetaria situada en la constelación Vulpecula (la Raposa).
Las nebulosas planetarias son joyas muy coloridas que decoran el cielo nocturno, pero estos colores los esconden con celo, cuando las observamos mediante un telescopio, solo nos dejan ver, en algunos casos, parte de las intrincadas estructuras que hay dentro de esa luz blanquecina que las delata.
Pero todo esto cambia cuando las fotografiamos; el sensor de nuestra cámara consigue desnudarlas de su palidez para mostrarnos todo su colorido esplendor.
Pero no nos equivoquemos, estas joyas nos muestran un futuro, el futuro de nuestro Sol, que también terminará envuelto en uno de estos coloridos sudarios, similar al que envuelve a la estrella que generó a M27 y que, al observarlo, nos dice que su tiempo terminó.
Charles Messier la descubrió el 12 de julio de 1764 y la describió como una nebulosa ovalada de unos 4 minutos de arco; las mediciones actuales del núcleo brillante dan unos 8 minutos de arco (pudiendo llegar a los 15 minutos en fotografías de muy larga exposición que revelan su halo externo), siendo de un diámetro equivalente a la mitad de la Luna llena.
Al verla, podríamos pensar en ella como en una burbuja, nada más lejos de la realidad, su estructura tridimensional es en forma de toroide, vamos, un donut. Lo que vemos con forma de mancuerna es el borde del disco toroidal y los lóbulos azulados que la flanquean son flujos de gas de mucha menor densidad que el toroide, pero que se expanden a muchísima más velocidad que este.
M27 seguirá expandiéndose continuamente hasta diluirse en el espacio por completo, pero la estrella que la creó seguirá ahí, sin reacciones nucleares que la alimenten, brillando gracias a la temperatura acumulada durante miles de millones de años, y así seguirá irradiando su calor al universo durante muchos miles de millones de años más que los que vivió.
«Lo que nace de la tierra, a la tierra vuelve; lo que brota de una semilla celestial, regresa a la bóveda celeste. Nada de lo que existe muere, sino que, al disolverse, unas cosas con otras se mezclan y asumen formas siempre nuevas»
Eurípides (siglo V a. C.),

Un saludo y buenos cielos:
AstroAstur.
Imagen tomada por AstroAstur.